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EL PODER DEL SILENCIO EN LA COMUNICACIÓN

Autora: Nuria Moreno

Algunos terapeutas utilizan esta técnica antes de iniciar a hablar con sus pacientes. Si alguna vez has presenciado una sesión de constelaciones familiares, lo habrás visto. Recuerdo especialmente los silencios eternos de Joan Garriga antes de interactuar con su paciente. Tenía esa habilidad de la escucha y la gestión del silencio hasta ese lugar en que resulta incómodo. El constelador sacaba a una persona en el centro y le ofrecía sentarse a su lado. El tiempo pasaba y no se decían nada. Solo estaban. Solo eran. Ambos permanecían así durante mucho tiempo ante la mirada silenciosa de todos. A la espera. Todo el mundo estaba en silencio y esto generaba cada vez más tensión y más expectativa. El silencio se transformaba en atención, todos estábamos sumamente atentos, aumentaba la presencia, todos sabíamos entonces que cualquier gesto iba a ser significativo.

Cuando hay tanta observación y de tantas personas, a la espera de que se inicie el diálogo, los cuerpos empiezan a moverse. Constelador y participante se miran, se sonríen, se recolocan en la silla, cambian el cruce de la pierna, carraspean, tragan saliva, pestañean, sonríen comprometidamente, se cruzan los brazos, se sueltan, se tocan las manos, se rascan. Muchas cosas pasan a nivel de lo no verbal. Son segundos que al principio se hacen eternos, pero llega un momento en el que la atención es tal, que el tiempo se detiene, ya no importa el tiempo, ya no se hace larga la espera, hemos entrado en una nueva dimensión atencional, estamos todos en presente, hay muchas cosas sucediendo, estamos en atención plena.

Esta espera y este silencio han servido para bajar a una profundidad tanto a nivel conciencia como emocional. Se detiene la mente y afloran las sensaciones. De este silencio emerge lo importante. Una vez finalizada la sesión, el constelador revela la información que ha percibido en estos instantes previos a la pregunta y a la respuesta, previos a la información verbal. Esa comunicación no verbal fue lo que fue decisivo para ubicar la sesión. Todos queremos aprender el significado de estos gestos mínimos. ¿Cómo puede saberlo? Es un misterio. El poder de la atención. Y el saber que todo está interconectado, todo esta relacionado, nada existe por sí mismo de manera independiente. La comunicación no verbal es un lenguaje en sí mismo que lo revela todo. Así lo observó por primera vez la psicóloga estadounidense Virginia Satir cuando de manera pionera representó el conflicto de su paciente mediante la escenificación de otras personas para que su paciente lo pudiera ver (observar) desde fuera y pudiera tomar conciencia desde un lugar mucho más poderoso y convincente que el de la palabra, la observación.


Cuando una paciente llega a consulta por lo contrario y despega con “verborrea” o el clásico “small talk” no es que no sea efectivo, pero no es posible llegar a esa profundidad, centrar la sesión, e ir al núcleo duro. Normalmente vamos a tardar más en llegar ahí. Habitualmente la persona hablará en primer lugar de otras cosas menos importantes, la sesión carece de la presión, atención y foco, si bien esto también puede ser necesario según cada caso, cada contexto y cada método, pero desde lo ligero y superficial, no es posible bajar a los niveles de presión y profundidad donde afloran nuestros sentimientos más profundos de dolor, vergüenza, culpa o inseguridad, que en el día a día tratamos de olvidar, pero que el cuerpo siempre manifiesta.

Por tanto, cuando quieras generar presencia, cuando quieras hablar de cosas importantes, cuando tengas un paraqué, una motivación transformacional o concienciadora, baja a ese nivel de profundidad en ti, habla pausado, tranquilo y bajito, lleva a tu audiencia a ese espacio delicado y sutil a través del uso del silencio, el ritmo y el volumen. Las cosas importantes requieren tiempo. Los buenos guisos requieren tiempo. Los cambios de conciencia requieren dedicación y delicadeza. Se trata de sensibilizar.


Por eso:

• Antes de iniciar tu discurso haz silencio unos segundos más de lo que te sientas cómodo y tendrás la atención de todos.

• Haz silencio cuando tu público haga ruido y terminará callando.

• Haz silencio antes de una palabra o en medio de una frase para generar expectación.

• Haz silencio después de una frase para darle importancia y hacer que la gente reflexione.

• Sencillamente, haz silencio más a menudo.

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